
Si bien es cierto que en el póker hay diversos planos de profundidad, y que dentro del superficial estaría el nivel técnico, no hay motivos valederos para excluir uno de otro. Son perfectamente compatibles. Así como un poeta no reniega de las reglas ortográficas, la gramática ni a priori de la rima; tampoco un jugador de póker debería prescindir de las chances cuando pone a prueba su talento.
Ilustraremos el concepto y sistematización del nivel técnico con un ejemplo. La interacción con el nivel arte será integrado en el capítulo lectura de manos.
Las cartas que hemos recibido en esta mesa de efectivo en Internet son:
A de picas y Q de diamantes.
Y la totalidad de las comunitarias:
2 de diamantes, 2 y 9 de trébol, 10 de corazones y 6 de trébol.
Hay en el pozo, hasta el momento, $56 y el único jugador al que nos enfrentamos, que juega primero, decide apostar $7. Sospechamos que tiene la mano ganada: sólo podemos vencer a un bluf; en consecuencia, nos preparamos para foldear.



